HUMANIDAD NUEVA

Comunicación social


Napule

La capital de la Campania se conoce, a menudo, solamente por los hechos de crónica negra o por la basura. Pero Nápoles es también otra cosa y mucho más, como demuestra la narración de Giuliana, quien nos escribe desde el corazón de la Ciudad Paternopea, contándonos la aventura de una asociación y de un proyecto que ha involucrado a todas las escuelas y que, como ella dice, “¡ha encontrado buena tierra!"
De Giuliana-Nápoles (Italia) Soy Giuliana, cirujana y trabajo en un gran hospital napolitano, en urgencias quirúrgicas. Soy miembro de la Asociación “Homo Faber”, que apoya a los disminuidos psíquicos, y que actúa en Nápoles, en el barrio Fuorigrotta. 
La asociación nació hace varios años porque, junto con mis conciudadanos que han optado por la fraternidad como categoría de pensamiento y de acción, nos hemos dado cuenta de que teníamos que hacer algo por los jóvenes con habilidades diferentes, después de la escuela obligatoria.

En todos estos años, hemos colaborado con el Ayuntamiento de Nápoles y con la Región de Campania, desarrollando diversos proyectos concernientes no sólo a los disminuidos, sino también  a los ancianos, los enfermos, los menores en situación de riesgo. Este año, hemos pensado destinar parte de los fondos recibidos, el 5 por mil de la gestión de las entradas, para la apertura de un portal web que mostrase otro rostro de Nápoles, el rostro positivo
Nápoles, para los grandes medios de comunicación, se ha convertido en la capital de lo “negativo”: camorra, carteristas, raptos, basura.

Pero Nápoles no es solamente eso que los medios de comunicación difunden, hay mucho de positivo en esta ciudad, en todos los sentidos. Detrás de los estereotipos de pizza, sol y mandolinas, no quisimos que también se añadieran los de camorra y basura.
El portal, que puede visitarse en la página web  http://www.napulevetrina.com, tiene la finalidad de publicar noticias y hechos positivos y, dado que los mayores usuarios de Internet son los jóvenes, es sobre todo a ellos a quienes se destina.

Queremos lanzar semillas de esperanza y ayudar a las jóvenes generaciones a ver la ciudad con ojos diferentes
, descubriendo y buscando lo positivo, bajo los aspectos más dispares. Queremos construir una ciudad nueva y para hacerlo hay que cambiar de mentalidad: Internet, gran comunicador, nos proporciona el medio para hacerlo. Y así, hemos materializado, entre mil dificultades, un punto de recogida de las cosas positivas de la ciudad, llevadas a cabo por entidades, asociaciones, instituciones, ciudadanos de a pie. Y también hemos vinculado al portal el proyecto “Zoom de Nápoles en positivo”, dirigido a los jóvenes y propuesto a las escuelas de Nápoles de todo tipo y nivel, invitando a los estudiantes a crear eslogans, posters, textos, carteles, dibujos y estudios.

Ha habido premios y “diplomas” para los participantes y una manifestación conclusiva del programa para difundir al máximo esta idea entre niños y jóvenes, invitándolos a descubrir, con nosotros, lo positivo de nuestra ciudad.    

La manifestación conclusiva del proyecto, promovida por nuestra asociación, fue pensada y organizada conjuntamente por toda la comunidad de Fuorigrotta. Decidimos invitar a todos, con el arduo objetivo de transmitir el Ideal de la Fraternidad, no con palabras sino con nuestro ser.

Pensamos que el objetivo ha sido alcanzado, a pesar de que la plataforma fue muy heterogénea y numerosa, con unos 120 participantes de todas las franjas de edad.  

No resultó fácil estudiar un programa que fuera bien para todos y que dejase semillas de esperanza a personas de más de 70 años y a niños de 7-8 años.

El “ponernos de acuerdo” antes, entre nosotros, dejando claro que estábamos allí para amarnos y para transmitir este nuestro estar unidos a toda la ciudad, nos ha ayudado a entrar en el corazón de los participantes, con la realización de un programa comprometido y serio en sus contenidos, pero desarrollado con alegría y sencillez. 

Una válida ayuda fueron las intervenciones musicales, con temas sobre la ciudad propuestos por el coro de Fuorigrotta, formado por miembros de la comunidad local.

Un momento muy solemne fue cuando se leyó un fragmento de la narración que obtuvo el primer premio: todos los asistentes se conmovieron y, a continuación, se produjo un aplauso muy caluroso cuando el ganador, un chico de una periferia degradada se levantó para ir a recibir el premio

Al final, tampoco nosotros nos lo creíamos cuando vimos a los chicos de las clases superiores conmovidos y perplejos, pero, al mismo tiempo, entusiasmados,  fotografiando y abrazando con entusiasmo a sus profesores, cosa que antes nunca habían hecho, y los pequeños de las escuelas elementales, silenciosos, pero con la sonrisa surcando su cara y con ojos brillantes.

El director de una escuela de Ischia intervino, con algunos estudiantes y maestros, y dijo que habíamos tenido “mucha valentía”
para afrontar un tema tan comprometido e importante, y que habíamos centrado muy bien nuestro objetivo.    

Algunos niños de quinta elemental dieron las gracias a su maestra, en el trabajo de fin de año, por haberles enseñado a buscar y ver lo positivo de su ciudad.  

La manifestación produjo, inesperadamente, efectos positivos en una escuela que participó en el proyecto, pues mejoraron notablemente las relaciones entre los alumnos. Detrás de todo ello, había habido un trabajo paciente, y en ocasiones difícil, de una amiga nuestra, profesora de la escuela, comprometida también ella a favor de la fraternidad, y que fue constante en la siembra de esperanza entre sus chicos, que viven en Afragola, un pueblo muy degradado de la provincia. 

El director dispuso un autobús para que los alumnos pudieran participar en la manifestación; quiso leer la narración ganadora del primer premio y se quedó profundamente conmovido, felicitó al estudiante y puso a su disposición la biblioteca de la escuela. Además, solicitó que se escribiera un artículo sobre la manifestación en un periódico local, que fue publicado, lo que llenó de alegría a toda la escuela.

La narración que obtuvo el primer premio, por si sola, ya compensaba todo el esfuerzo del trabajo hecho, por su gran significado y abundancia de valores positivos. Muchos profesores que, al principio, miraban el proyecto con escepticismo, después se informaron, felicitaron y estuvieron dispuestos a financiar el “copywrite” de la narración ganadora, dividiéndose el coste, puesto que la familia del chico no disponía del dinero necesario para hacerlo.     

El proyecto escuela “Zoom sobre Nápoles en positivo” ha concluido. Esta experiencia ha sido bellísima para todos nosotros. Continúa, en cambio, la aventura del portal.
El cambio de mentalidad ha comenzado y ha encontrado tierra buena.



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